Los 4 pasos para alcanzar la agilidad emocional

Los 4 pasos para alcanzar la agilidad emocional
Jun

11

2017

Los 4 pasos para alcanzar la agilidad emocional

La agilidad emocional, según Susan David, profesora de la Universidad de Harvard, es “la capacidad para obtener información cuando enfrentamos situaciones en las que emergen sensaciones y sentimientos que nos lleven a tomar buenas decisiones”. Así lo describe en su libro Emocional Agility.

Esta agilidad emocional tiene 4 pasos esenciales según la profesora David:

Mostrar: No tratar de reprimir nuestras emociones y pensamientos, especialmente cuando no son placenteros, sino contemplarlos con curiosidad y cariño.

Salir: Observar nuestra emociones y sentimientos con cierta distancia e imparcialidad y no vernos obligados a responder inmediatamente ante el estímulo. Siempre existe un espacio entre el estímulo y la respuesta donde podemos escoger cuál será nuestra respuesta. Poder salir nos permite observar más globalmente la situación y abrirnos a un campo más amplio de posibilidades.

Conocer las razones (pasear los por qués): Darnos espacio nos permite algo realmente importante que no es otra cosa que conectar con nuestro valores más centrales y con nuestras metas más prioritarias. Esto facilita que nuestras decisiones sean más acertadas ya que responden a nuestras estrategias fundamentales.

Avanzar: Teniendo en cuanta dos principios fundamentales en cualquier estrategia de mejora:

Marcarse pequeñas mejoras sencillas impregnadas con nuestros valores, que se incorporen como hábitos sostenidos en el tiempo.

Balancear estas acciones de mejor en un equilibrio adecuado entre nivel de reto y competencia para que nos permita alimentar un estado anímico de entusiasmo y empoderamiento.

 

la agilidad emocional 1

 

¿Cómo entrenar la agilidad emocional?

De entre los muchos entrenamientos que plantea Susan David rescato algunos que me parecen especialmente importantes:

Declararte responsable de tu propia vida, de tus decisiones, de tus aciertos y de tus errores.

Aceptar tu identidad, con tus fortalezas y debilidades, con compasión, coraje y curiosidad, abrazando la evolución permanente de tu identidad.

Abandonar los objetivos no realistas y aceptar que estar vivo significa herirse, caer, estresarse y cometer errores.

Liberarte del perfeccionismo y navegar en al imperfección

Abandonar la idea de carecer de miedo, y enfrentarse a los miedos desde los valores como guía.

Optar por la valentía para implicarse en nuevas oportunidades en lugar de resignarnos a las circunstancias y el destino.

Reconocer que la belleza de la vida navega de la mano de la fragilidad.

 

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